Letter from

September 2020


While fixing one of my face masks (literal translation in colombianism tapabocas: mouth-coverer), I think… it rains again.
Well, as I was saying. while fixing one of my tapabocas, I think, with a bit of rage, how ridiculous! I think about having a transparent one, one that could be un-use(full). Better said, that actually didn’t cover the aseptic function that is being forced upon. Talking from rage as someone that doesn’t like obeying.
(ehm mm)
(…) thought that this letter was going to come fast, but it was not the case. Day by day I wrote a sentence, only to annul it. Self censor and new beginning.
Things here are very strange, they have always been strange.
It’s like there is a contained emotion, as always.
Not always… but yes, always.

Things are complicated and people don’t have how to cope, they try, but they don’t have the hows. Everything is filled with “forms” and manners.
Those “forms” (and yes, I mean forms as in overly stylish “shapes”) help tolerate. Tolerance regarding daily violence, state violence; but it’s everywhere.
Like an exuberance that sprouts and sprouts everywhere, as if part of nature itself,…

While here, I think, better said, while writing I think:
since this whole thing started -oh how I like to live!
Actually, How do I like to live? What is that thing that I wouldn’t negotiate? What is it that I WON’T give up?
It is still strange to talk to something (through a medium), even paper.
Without conversations there is just a monologue.
So,I won’t negotiate.

Oh Dear, the conversations; so this is an invitation: would you want to converse? Give me a word, a sound of a voice.
I’ll be waiting, I don’t ask for a thing, I’ll just wait.
Hoping to meet with grace.
At this very same address, the same.


* * *

Septiembre 2020

Mientras arreglo uno de mis “tapabocas”, pienso primero que…otra vez está lloviendo
Bueno, iba diciendo. Mientras arreglo uno de mis tapabocas pienso con un poco de rabia, ¡qué ridículo! Pienso que quisiera tener uno que fuera transparente, uno que fuera más como in-sevi(ble). Mejor dicho, que no cumpliera esa función aséptica que nos ‘mandan’. Hablo un poco desde la rabia de quien no quiere obedecer.
(…) pensé que esta carta me iba a salir muy rápidamente, y no fue así. Es como que día a día escribo una oración/ la anulo. Me auto-censuro y vuelvo a comenzar.
Las cosas acá están muy raras, siempre fueron raras.
Siempre hay como una emoción contenida.
Siempre no…, pero si.
Las cosas son complicadas y la gente no tiene como, intenta, pero no tiene como. Todo está lleno de “formas” y formas.
Formas que ayudan a tolerar más que nada. Tolerar la violencia que se vive cotidianamente, la violencia del estado; la que está en todo.
Es como una exuberancia que brota y brota, es como si ya fuera parte de la naturaleza,…
Mientras estoy por acá pienso, mejor dicho, mientras escribo estas líneas pienso: desde que empezó todo esto pienso: como me gusta vivir.
 ¿Como me gustaría vivir? y ¿qué es lo que no quiero negociar?
¿Que NO voy a negociar?
Las conversaciones.
Sigue siendo extraño hablarle a algo, así sea un papel. Sin conversación todo es como que suena a monologo. No quiero negociar.
Las conversaciones, entonces queridos, queridas, querides; esto es una invitación ¿no querés conversar? Dame una palabra, el sonido de una voz.
Estoy esperando de este lado, no pido nada/solo espero/
Espero encontrarme con la gracia.
Es a esta dirección, la misma.